sábado, septiembre 09, 2006

EL AMIGO Simpaticus

Últimamente entre Nosotrosnocurramus y Nicurramusnisabemus me estoy llevando bastantes sorpresas.

Mi amigo Sistemusoperativus se curró la penúltima. El tema es que no podían entrar en la aplicación y les daba un error bastante típico, con tan sólo comentármelo supe que estaba pasando y se lo conté al buen hombre este.

Limonadix: Lo que pasa es que la tabla Tocandoloscojonix no tiene datos y al estar vacía casca. Para arreglarlo inserta un registro con cualquier valor, luego ya los ajustaremos, pero por ahora pon los datos que quieras aunque sean incoherentes.

Sistemusoperativus: ¡¡Ah!! Entonces hago un update con cualquier valor y ya me funcionará ¿no?

Sí hombre sí, con la tabla vacía un update seguro que va de cojones. Cogí aire, inspiré profundamente y seguí con la conversación.

Limonadix: ¿Un update? No, no, no... Recuerda que la tabla está vacía, lo que debes hacer es un insert.

Sistemusoperativus: Claro, claro... un insert... ¿y cómo va esto del insert?

¡¡Joder tío!! ¡¡Qué eres el administrador de la base de datos!! Vale que te contrataron como “er de sistemas operativos” pero estás en el puto departamento de informática, yo aprendí a hacer inserts cuando aún era un chaval con el dbase III.

Pues tuve que dictárselo, sí, sí, tal cual, yo por teléfono dictándole al administrador de bases de datos un insert, y como no le dicté las comillas para los valores alfanuméricos el insert cascó.

Tuvimos que repetirlo.

La última sorpresa me la ha dado un nuevo amigo que tengo, mi amigo Simpaticus de la empresa Nosotrosnocurramus. El tema es que con este cliente pasó lo de siempre, tú vas pidiendo al responsable de turno que ejecute una serie de sentencias para la base de datos, que instale tal proceso, que ejecute tal orden y el tío lo hace. Sí, pero con la calma, con toda la calma del mundo.
Hasta que al final aparece algún jefe máximo pegándole gritos y preguntando cómo es que vamos tan retrasados. Aquí el currante aplica la conocida táctica NO ES CULPA MÍA y opta por echarte el muerto a ti. A los pocos segundos recibí un muy agradable correo de este jefe máximo dejándonos a mi y a mis compañeros a parir. Obviamente el correo iba con copia a mi Maximusjeforum.

Por suerte tenía infinidad de correos cruzados con este listillo y antes de que el jefe viniera a pedirme explicaciones ya me los había impreso todos, revisado las fechas de envío y, obviamente, me había preparado a conciencia para la táctica NO ES CULPA MÍA. Yo también sé jugar a esto.

El tema es que después de que intervinieran Jefesmaximus y directivos del cliente como Mecreoundiosus la cosa se calmó; pero claro, desde entonces con el cliente todos los correos y todas las conversaciones se convirtieron en algo donde el ser políticamente correcto era lo más importante, de repente, solucionar el problema de turno era lo de menos. Había que ser políticamente correcto. La cosa se retrasó una barbaridad, pero ya no hubo más broncas.
Bueno pues hoy hemos llegado al punto de inicio tan esperado, ya estaba todo instalado y funcionando correctamente. Ahora tan solo faltaban los datos, datos que el cliente debía proporcionarme y yo mediante un programa debía importar a la aplicación. Después de pedirle a Simpaticus los ficheros con dichos datos a importar, he recibido un correo suyo con el siguiente texto:

Hola Limonadix,

Ya tengo los archivos con los datos, concretamente tengo treinta archivos para el mes de Enero y treinta más para el de Febrero.

Hasta aquí todo normal, lo que me ha arrancado una carcajada tal que me ha obligado a dar explicaciones a mi Minimaximusjeforum e incluso a la Malaostiuma, ha sido el comentario final.

Es una chorrada, lo sé, pero después de tanto tiempo con tantos correos formalitos, después de haber terminado siempre enviando infinitudes de gracias y saludos muy cordiales, lo último que me esperaba de Simpaticus era semejante comentario:

Te pongo los mencionados archivos en la carpeta establecida para su importación.
En total son treinta archivos por dos meses cada uno que hacen sesenta ficheros a importar,
así pues... un, dos, tres... importemos otra vez.

La verdad que fuera de contexto apenas tiene gracia, pero es que me lo esperaba tan poco que casi lloro de la risa.

martes, septiembre 05, 2006

EL ASCENDER PRONTO Y MAL

Un servidor inició su labor en la empresa Mecagoenelconventus como mecánico hace ya cerca de unos cinco años, los inicios fueron delicados dado mi desconocimiento de sus avanzadísimos y exclusivos motores, pero poco a poco, a base de paciencia y horas, estos motores dejaron de ser una incógnita y pude empezar a trabajar con bastante soltura.

Debo reconocer que los ingenieros nos daban bastante la paliza con ideas completamente descabelladas que intentábamos llevar a término a pesar de manifestar una y otra vez nuestro desacuerdo con dichas ideas.

Finalmente, después de horas, cafés, enfados y más horas, llegué a mecánico jefe.

Es obvio que cuando uno domina su trabajo lo más lógico y sensato es cambiarle de departamento, sin duda alguna, como recompensa al esfuerzo realizado en algo en lo que, por mucho tiempo que pase, siempre le servirá para nada.

El caso es que mi nuevo departamento era el de ventas, mantenimientos y quejas del cliente. En otras palabras: llegué a Ingeniero. Ni falta hace mencionar que había ascendido de forma notable, ahora tenía la sagrada y valiosa función de ponerle el recto a más de uno, y yo, consciente y trabajador que soy, me lo depilaba día a día a fin de satisfacer a los clientes más exigentes.

Sin embargo, en esto de los motores ocurre como con nuestro tan amado deporte rey: todos saben.

Los clientes empezaban a preguntar y cuestionar auténticos temas metafísicos sobre el funcionamiento y las capacidades de nuestros motores. Y un servidor, consciente de su ignorancia, se veía en la obligación de buscar apoyo en sus compañeros del departamento, compañeros mejor preparados y cuyo trabajo, a pesar de ser enormemente más complicado y difícil que el mío, a la vez que les requería un mayor cuidado (algo que minuto sí, minuto no, me recordaban) eran capaces de hacerlo en muchas menos horas de las que tardaba yo en realizar algo parecido pero, sin duda alguna, más sencillo. Lo que prueba, sin lugar a ningún tipo de duda, lo anteriormente dicho: estaban mucho mejor preparados.

El tiempo, no obstante, jugaba a mi favor, y poco a poco descubrí una de las técnicas que empleaban mis tan bien preparados compañeros: la técnica de la supresión interrogativa.

Me costó lo mío, pero llegué a dominarla. El tema es que cuando yo recibía una consulta del cliente, tipo ¿El motor lleva el aturburador bifacial debajo del depósito de la fisioinyección paranoidal para mejorar el rendimiento del refusionador popléjico? y lo consultaba con mis compañeros, ellos me contestaban, con gran soberbia y profesionalidad: Mira Limonadix, a estas alturas ya deberías saber que si el motor lleva el aturburador bifacial debajo del depósito de la fisioinyección paranoidal es para mejorar el rendimiento del refusionador popléjico.

Después de un par o dos de preguntas así, con sus más que sabias respuestas correspondientes; uno descubre esta tan delicada y soberbia técnica: responder lo preguntado pero suprimiendo los interrogantes. Es lo que vulgarmente se conoce como ‘el cliente siempre tiene la razón’.

Sin embargo, los mecánicos (que no saben hacer otra cosa que quejarse) siempre nos decían que esto no era así, que aquello era un error, que habíamos dicho una barbaridad... etc. Estos mecánicos son capaces de decir cualquier cosa con tal de no trabajar ¿qué más les da poner el aturburador bifacial en un sitio u otro? Además, poniéndolo debajo del mencionado depósito mejorábamos el rendimiento del refusionador.

Nada, no había manera, no querían admitir que nosotros sabíamos más que ellos. Venían con sus tecnicismos de la portabilidad, la reutilización de piezas, etc.; pero luego, a la hora de la verdad, no eran capaces de poner una cosa aquí y otra allí, unos cambios que de bien seguro nos reportarían una gran mejora.

Y es que ser Ingeniero es un trabajo muy duro.