¿VER PARA CREER?
Hay una historia, una anécdota o lo que sea (llamadlo como queráis), sobre un neurocirujano y un astronauta. El primero religioso a más no poder, el segundo ateo hasta la muerte. Coincidieron en una fiesta y el astronauta ateo le dijo al neurocirujano:
- Yo no creo en Dios, ni en los Ángeles, ni en el Cielo. He estado ahí arriba y le puedo asegurar que no he visto ni ángeles ni nada que se le parezca. Y yo solo creo en lo que veo.
Y el neurocirujano le contestó:
- Es curioso. Yo llevo veinte años operando cerebros y nunca jamás he visto un pensamiento.
- Yo no creo en Dios, ni en los Ángeles, ni en el Cielo. He estado ahí arriba y le puedo asegurar que no he visto ni ángeles ni nada que se le parezca. Y yo solo creo en lo que veo.
Y el neurocirujano le contestó:
- Es curioso. Yo llevo veinte años operando cerebros y nunca jamás he visto un pensamiento.

1 Comments:
Lo particular de los pensamientos es que son invisibles.
Para complicarlo más, cada vez son más escasos...
Guti.
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