EL AMIGO Simpaticus
Últimamente entre Nosotrosnocurramus y Nicurramusnisabemus me estoy llevando bastantes sorpresas.
Mi amigo Sistemusoperativus se curró la penúltima. El tema es que no podían entrar en la aplicación y les daba un error bastante típico, con tan sólo comentármelo supe que estaba pasando y se lo conté al buen hombre este.
Limonadix: Lo que pasa es que la tabla Tocandoloscojonix no tiene datos y al estar vacía casca. Para arreglarlo inserta un registro con cualquier valor, luego ya los ajustaremos, pero por ahora pon los datos que quieras aunque sean incoherentes.
Sistemusoperativus: ¡¡Ah!! Entonces hago un update con cualquier valor y ya me funcionará ¿no?
Sí hombre sí, con la tabla vacía un update seguro que va de cojones. Cogí aire, inspiré profundamente y seguí con la conversación.
Limonadix: ¿Un update? No, no, no... Recuerda que la tabla está vacía, lo que debes hacer es un insert.
Sistemusoperativus: Claro, claro... un insert... ¿y cómo va esto del insert?
¡¡Joder tío!! ¡¡Qué eres el administrador de la base de datos!! Vale que te contrataron como “er de sistemas operativos” pero estás en el puto departamento de informática, yo aprendí a hacer inserts cuando aún era un chaval con el dbase III.
Pues tuve que dictárselo, sí, sí, tal cual, yo por teléfono dictándole al administrador de bases de datos un insert, y como no le dicté las comillas para los valores alfanuméricos el insert cascó.
Tuvimos que repetirlo.
La última sorpresa me la ha dado un nuevo amigo que tengo, mi amigo Simpaticus de la empresa Nosotrosnocurramus. El tema es que con este cliente pasó lo de siempre, tú vas pidiendo al responsable de turno que ejecute una serie de sentencias para la base de datos, que instale tal proceso, que ejecute tal orden y el tío lo hace. Sí, pero con la calma, con toda la calma del mundo.
Hasta que al final aparece algún jefe máximo pegándole gritos y preguntando cómo es que vamos tan retrasados. Aquí el currante aplica la conocida táctica NO ES CULPA MÍA y opta por echarte el muerto a ti. A los pocos segundos recibí un muy agradable correo de este jefe máximo dejándonos a mi y a mis compañeros a parir. Obviamente el correo iba con copia a mi Maximusjeforum.
Por suerte tenía infinidad de correos cruzados con este listillo y antes de que el jefe viniera a pedirme explicaciones ya me los había impreso todos, revisado las fechas de envío y, obviamente, me había preparado a conciencia para la táctica NO ES CULPA MÍA. Yo también sé jugar a esto.
El tema es que después de que intervinieran Jefesmaximus y directivos del cliente como Mecreoundiosus la cosa se calmó; pero claro, desde entonces con el cliente todos los correos y todas las conversaciones se convirtieron en algo donde el ser políticamente correcto era lo más importante, de repente, solucionar el problema de turno era lo de menos. Había que ser políticamente correcto. La cosa se retrasó una barbaridad, pero ya no hubo más broncas.
Bueno pues hoy hemos llegado al punto de inicio tan esperado, ya estaba todo instalado y funcionando correctamente. Ahora tan solo faltaban los datos, datos que el cliente debía proporcionarme y yo mediante un programa debía importar a la aplicación. Después de pedirle a Simpaticus los ficheros con dichos datos a importar, he recibido un correo suyo con el siguiente texto:
Hola Limonadix,
Ya tengo los archivos con los datos, concretamente tengo treinta archivos para el mes de Enero y treinta más para el de Febrero.
Hasta aquí todo normal, lo que me ha arrancado una carcajada tal que me ha obligado a dar explicaciones a mi Minimaximusjeforum e incluso a la Malaostiuma, ha sido el comentario final.
Es una chorrada, lo sé, pero después de tanto tiempo con tantos correos formalitos, después de haber terminado siempre enviando infinitudes de gracias y saludos muy cordiales, lo último que me esperaba de Simpaticus era semejante comentario:
Te pongo los mencionados archivos en la carpeta establecida para su importación.
En total son treinta archivos por dos meses cada uno que hacen sesenta ficheros a importar, así pues... un, dos, tres... importemos otra vez.
La verdad que fuera de contexto apenas tiene gracia, pero es que me lo esperaba tan poco que casi lloro de la risa.
Mi amigo Sistemusoperativus se curró la penúltima. El tema es que no podían entrar en la aplicación y les daba un error bastante típico, con tan sólo comentármelo supe que estaba pasando y se lo conté al buen hombre este.
Limonadix: Lo que pasa es que la tabla Tocandoloscojonix no tiene datos y al estar vacía casca. Para arreglarlo inserta un registro con cualquier valor, luego ya los ajustaremos, pero por ahora pon los datos que quieras aunque sean incoherentes.
Sistemusoperativus: ¡¡Ah!! Entonces hago un update con cualquier valor y ya me funcionará ¿no?
Sí hombre sí, con la tabla vacía un update seguro que va de cojones. Cogí aire, inspiré profundamente y seguí con la conversación.
Limonadix: ¿Un update? No, no, no... Recuerda que la tabla está vacía, lo que debes hacer es un insert.
Sistemusoperativus: Claro, claro... un insert... ¿y cómo va esto del insert?
¡¡Joder tío!! ¡¡Qué eres el administrador de la base de datos!! Vale que te contrataron como “er de sistemas operativos” pero estás en el puto departamento de informática, yo aprendí a hacer inserts cuando aún era un chaval con el dbase III.
Pues tuve que dictárselo, sí, sí, tal cual, yo por teléfono dictándole al administrador de bases de datos un insert, y como no le dicté las comillas para los valores alfanuméricos el insert cascó.
Tuvimos que repetirlo.
La última sorpresa me la ha dado un nuevo amigo que tengo, mi amigo Simpaticus de la empresa Nosotrosnocurramus. El tema es que con este cliente pasó lo de siempre, tú vas pidiendo al responsable de turno que ejecute una serie de sentencias para la base de datos, que instale tal proceso, que ejecute tal orden y el tío lo hace. Sí, pero con la calma, con toda la calma del mundo.
Hasta que al final aparece algún jefe máximo pegándole gritos y preguntando cómo es que vamos tan retrasados. Aquí el currante aplica la conocida táctica NO ES CULPA MÍA y opta por echarte el muerto a ti. A los pocos segundos recibí un muy agradable correo de este jefe máximo dejándonos a mi y a mis compañeros a parir. Obviamente el correo iba con copia a mi Maximusjeforum.
Por suerte tenía infinidad de correos cruzados con este listillo y antes de que el jefe viniera a pedirme explicaciones ya me los había impreso todos, revisado las fechas de envío y, obviamente, me había preparado a conciencia para la táctica NO ES CULPA MÍA. Yo también sé jugar a esto.
El tema es que después de que intervinieran Jefesmaximus y directivos del cliente como Mecreoundiosus la cosa se calmó; pero claro, desde entonces con el cliente todos los correos y todas las conversaciones se convirtieron en algo donde el ser políticamente correcto era lo más importante, de repente, solucionar el problema de turno era lo de menos. Había que ser políticamente correcto. La cosa se retrasó una barbaridad, pero ya no hubo más broncas.
Bueno pues hoy hemos llegado al punto de inicio tan esperado, ya estaba todo instalado y funcionando correctamente. Ahora tan solo faltaban los datos, datos que el cliente debía proporcionarme y yo mediante un programa debía importar a la aplicación. Después de pedirle a Simpaticus los ficheros con dichos datos a importar, he recibido un correo suyo con el siguiente texto:
Hola Limonadix,
Ya tengo los archivos con los datos, concretamente tengo treinta archivos para el mes de Enero y treinta más para el de Febrero.
Hasta aquí todo normal, lo que me ha arrancado una carcajada tal que me ha obligado a dar explicaciones a mi Minimaximusjeforum e incluso a la Malaostiuma, ha sido el comentario final.
Es una chorrada, lo sé, pero después de tanto tiempo con tantos correos formalitos, después de haber terminado siempre enviando infinitudes de gracias y saludos muy cordiales, lo último que me esperaba de Simpaticus era semejante comentario:
Te pongo los mencionados archivos en la carpeta establecida para su importación.
En total son treinta archivos por dos meses cada uno que hacen sesenta ficheros a importar, así pues... un, dos, tres... importemos otra vez.
La verdad que fuera de contexto apenas tiene gracia, pero es que me lo esperaba tan poco que casi lloro de la risa.

